martes, 15 de julio de 2014

A veces me gustaría ser física para entender el tiempo

Big Bang Theory La Máquina del Tiempo
Escena de Big Bang Theory con La Máquina del Tiempo
A veces me gustaría ser física para entender el tiempo. Y por eso, para jugar con el tiempo, hoy escribo en rigurosísimo presente, según lo pienso os cuento lo que me ronda por la cabeza, en un intento de abstraerme del pasado y del futuro, como si estuviese dentro de una campana de cristal de las que se usan para aislar los experimentos del medio ambiente. Esto, obviamente, no es posible hacerlo. Si en realidad el tiempo existe, correrá por mucho que me empeñe en pararlo, si no existe, no se puede guardar lo que no es, si es circular, realmente no tendrá ninguna importancia todo esto y si retorna eternamente, en su volver a ocurrir habrá un momento en el que aún no lo haya aislado y por tanto será libre. Y aun así, lo intento. Es parecido a empeñarse en resolver un juego paradójico, un puzle sin solución, una de esas ecuaciones que los matemáticos intentan una y otra vez despejar. Intentar comprenderlo es un juego irresistible para la mente, el mejor de los rompecabezas.

Siempre me ha gustado mucho la Antropología y creo que el conocer características de otras culturas hace que se abra la visión acerca de la realidad. A veces pienso que en el fondo nuestro mundo no es más que una creación nuestra y somos nosotros los que lo construimos formulando teorías o definiendo términos de forma más o menos exhaustiva en función de nuestras capacidades. Es fácil pasar por alto lo que no estamos predispuestos a ver porque ignoramos su existencia o porque no queremos admitirla, ya se sabe que no hay mayor ciego que el que no quiere ver. Por ejemplo, para un pintor existen muchísimos más colores que para el que no lo es, puede que sea porque tiene la capacidad de distinguir mejor los tonos o porque esté acostumbrado a analizarlos minuciosamente o, en el mejor de los casos, por ambos motivos. Con la música pasa lo mismo, un músico o un melómano distinguen miles de matices más que el resto de la gente. Sí, creo en las capacidades innatas para las distintas Artes, también creo que pueden aprenderse las técnicas, pero con la genialidad, duende o como se quiera llamar, se nace, aunque el que se potencie o no dependa de la historia personal. Volviendo al tema del tiempo, no en todas las culturas ni en todas las épocas se ha entendido de la misma manera. Básicamente y abstrayéndonos de la multitud de teorías en torno a esto, hay dos formas de concebir el tiempo: lineal y circular. La lineal es la nuestra, pasado, presente y futuro, un transcurrir de la vida que puede llevar por caminos muy diversos, no todo está predeterminado. La circular es cíclica, suele ser propia de sociedades primitivas por estar muy ligadas a los ciclos de la Naturaleza, el tiempo no tiene demasiada importancia, viene definido por las estaciones, la vida es un continuo hacer lo mismo en ciclos. Luego está la Teoría del Eterno Retorno, que para no ponerme pesada ni entrar en temas filosóficos, resumiré con un ejemplo por todos conocidos, La Historia Interminable. Hay mucho más en torno a esto, pero a mí me resulta especialmente fascinante una tribu que vive al margen del tiempo, los amazónicos Amondawa. Son tan especiales que no tienen tiempo porque no tienen términos para definirlo o no tienen términos para definirlo porque no conciben el tiempo, según se mire, es como lo del huevo y la gallina. Parece ser que no entienden el tiempo como algo ajeno a lo que en él ocurre, son los eventos y su orden los que conforman una trayectoria temporal sin nombre. ¿Y qué me decís de las últimas teorías planteadas por los físicos? Cada vez parece más real entender como posibles los viajes en el tiempo, aunque sea de átomos o partículas. Como decía al principio de este texto, a veces me gustaría ser física para entender el tiempo. También me gustaría ser etérea para nadar entre dimensiones, si se me permite el juego de palabras.

Lo que si está claro es que, digan lo que digan los sabios, el tiempo es inconsistente, escurridizo, blando como el blandiblú y elástico como una goma ¿Cómo se explica si no que a veces los minutos sean eternos y otras apenas nos de tiempo a apreciarlos?

No podía faltar si se habla del tiempo en este blog este fragmento de "A través del espejo y lo que Alicia encontró allí" de Lewis Carroll
-Pero ¿cómo? ¡Si parece que hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! ¡Todo está igual que antes!
-¡Pues claro que sí! -convino la Reina-. Y ¿cómo si no?
-Bueno, lo que es en mi país -aclaró Alicia, jadeando aún bastante- cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte...
-¡Un país bastante lento! -replicó la Reina-. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido.
Creo que es el momento de releer la “Historia de la Eternidad”del maestro Borges.

Perdonad los posibles errores en las explicaciones, la culpa es del afán de presente y de la ignorancia en cuanto a algunos temas que apenas puedo esbozar pero no me resisto a pensar

Y la canción de hoy tiene que ser sí o sí "Never Ending Story" de Limahl


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