domingo, 4 de febrero de 2018

El oso y yo


El oso y yo no nos miramos, aunque queramos hacerlo. Nos perturba la posibilidad de averiguar quién es real y quién es producto de la imaginación del otro. O si ninguno de los dos existe.

Las noches que oscilan entre el insomnio y los viajes a ese otro lugar alimentan a los monstruos, que crecen y se vuelven consistentes entre canciones que arrastran belleza y lágrimas. La imaginación puede a la razón, las palabras coherentes se extinguen y las barreras de la lógica se difuminan. El destino es un traidor que juega con todos nosotros, un maldito traidor de dientes afilados, una bestia caprichosa que disfruta manejando nuestros hilos, un loco que a veces parece ser amable y al instante siguiente se recrea en el caos que crea con apenas un soplido.

Hay días que me hace falta pisar con fuerza un mundo y, sin poder evitarlo, mis pies bailan en otro. Días que no sé bien quién soy o si en realidad no soy y me difuminaré en la nada cuando alguien abra los ojos. Como el oso.


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6 comentarios:

  1. Las realidades paralelas ya fueron recreadas por un joven Platón en aquella caverna y que basándose en postulados parménicos se preguntaba cuál era la realidad cierta. Claro que, tal vez, no tan poéticamente; mucho más prosaica.

    Hay un punto concreto y presocrático en tu texto que se recoge con cierto onirismo y, a veces, sucumbe más allá de la razón. Razón por la cual la mente cuando sueña viaja a esa paralela realidad y se relaja en un devenir que balancea entre un sin fin de pintos y valdemoros. O dicho de otra forma. Una dimensión paralela y refleja que sólo las lunas o espejos de ésa son capaces de llevarnos a lo más escondido del ser humano; las esquizofrenias por interés o por medio de alguna sustancia que nos haga viajar a través de la razón ingresando en universos paralelos... jeje

    Qué bueno.
    Bicos

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    1. Ya sabe bien usted, mi querido artista, que yo vivo a medio camino entre mundos y que no siempre sé bien el que piso en cada momento. Platón, paradójicamente, siempre fue demasiado terrenal para mí, ponerle coto y parámetros a las ideas es tan prosaico como imposible, pues si algo son los "ideales" es subjetivos.
      Fdo. Su siempre presocrática, preplatónica y prerracional amiga ;)
      Moitos bicos.

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    2. Compartida reciprocidad; onirísimo abrazo sucumbo como mórfico puedo
      :)´

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  2. Escrito bello, como el suave, mullido y cálido pelaje del oso.
    Potente, como esa zarpa, siempre alerta bajo su refinado abrigo.
    Y tan, tan real, como el oso que ahora mismo me mira, sentado en mi cama, y que me dice: vamos, arriba, tienes que ir a trabajar.

    Gracias, Mar; pensaba que solo yo veía al oso.

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    1. Hermoso comentario este. Y acogedor como pelaje de animal imaginario o real, siempre lo es saberse comprendida en este mundo en el que los osos aparecen cuando menos te lo esperas y no todos saben verlos.
      Un abrazo y que el oso te acompañe siempre ;)

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    2. :)´jje...
      Qué hermoso

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